Parque natural Saja Besaya

Quizá sería un poco exagerado decir que todos conocemos a un amante de la naturaleza, si no es que lo somos nosotros, pero lo cierto es que hay una gran cantidad de personas que consideran que, ninguna visita guiada, plan vacacional, viaje de placer, de negocios, de reunión familiar o una ruta entre amigos, está completa si no visitamos al menos uno de los muchos monumentos naturales que existen en el mundo.

No se trata de ir a una selva virgen como el Amazonas o perdernos en los desiertos del Sahara, sino de aprovechar esos santuarios y parajes tan maravillosos, como la Reserva Natural de Caza Saja, que con un poco de intervención de la mano del ser humano, son seguras, hermosas, fáciles de recorrer pero, sobre todas las cosas, prácticamente inalteradas, por lo que podemos considerarnos dichosos de la compañía de la vida silvestre y los territorios agrestes.

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Dentro de este espacio tan grande, existe un parque natural que no se queda atrás en cuanto a tamaño, con más de veinte mil hectáreas en su extensión, con diferentes variaciones dentro del mismo ecosistema, que pueden hacer una sola visita sea totalmente insuficiente para disfrutar de las panorámicas silvestres, los árboles, las flores y los animales, en conjunto con las actividades de turismo activo y otros atractivos, quizá del tipo gastronómico o de festejo.

Por esta razón, conocer un poco sobre este refugio de la naturaleza es importante antes de siquiera pensar en ir a verlo, pues no debemos agobiarnos por el hecho de no ser capaces de absorber en nuestra memoria todo lo que nos ofrece. Desde rutas de senderismo, sitios de acampada, un centro interactivo hasta una pequeña comunidad urbana en su interior, vamos a hablar de qué hacer y a dónde ir para garantizar una visita inolvidable.

Características de esta hermosa reserva natural

Cuando visitamos un parque, un santuario natural, un refugio silvestre o cualquiera de estas zonas al aire libre, lo cierto es que debemos tener en cuenta todo sobre su ecosistema y demás características, para saber si es un terreno que podemos recorrer, o incluso las mejores temporadas para acudir, evitando así llegar durante una posible nevada, las lluvias que impidan el acceso o cualquier otro inconveniente.

Por ejemplo, en cuanto al clima podemos decir que corresponde al tipo templado-húmedo del atlántico, con una precipitación anual de 1600 mm y temperaturas suaves a lo largo del año, son variaciones abruptas. Aun así, gracias a la barrera que supone la línea divisoria entre las cuencas del Saja y el Besaya y las diferencias de altitud, podemos presenciar bajas temperaturas en invierno, cuando el clima se vuelve del tipo subalpino y aumentan las precipitaciones.

A medida que se avanza hacia el oeste, el relieve aumenta con elevaciones que llegan hasta los 2080 metros en los picos de Cordel e Iján, que limitan al norte con la sierra del escudo, entre la división de los ríos Saja y Besaya que dan su nombre al parque y a la localidad. Si hablamos del relieve común de las planicies bajas de la reserva, nos encontraremos con que cuenta con unos 1200 metros por sobre el nivel del mar.

Lo que más caracteriza a este espacio son sus suelos rocosos, que aunque se pueden catalogar de pobres, ácidos y poco fértiles, lo cierto es que poseen una amplia cobertura vegetal, que se mantiene en condiciones gracias a las zonas boscosas, llenas de plantas y árboles típicos de este tipo de terrenos. Además, la hidrografía que otorgan los ríos antes citados, permiten que la humedad de los suelos alberguen la vida silvestre tan maravillosa que habita en el santuario natural.

Por lo demás, debemos reconocer que se trata de un espacio donde las estaciones causan grandes alteraciones, por lo que no debe extrañarnos ver las cimas de los montes y picos completamente blancos y cubiertos de nieve en invierno, así como tampoco un manto de hojas caídas y ramas sueltas en los suelos otoñales. Lo más increíble de la panorámica de su flora ocurre en primavera, cuando los ejemplares más coloridos aparecen llenos de vida.

Cómo llegamos a nuestro destino

Existen tres rutas o vías vehiculares diferentes, que podemos tomar de acuerdo al nuestro lugar de proveniencia, ya sea que entremos a la comunidad autóctona de Cantabria por tierra, viajando en automóvil o en tren, o incluso desde el aire, llegando en un vuelo hasta uno de los aeropuertos más cercanos, como el de Santander, la capital de esta hermosa comarca que tantos gustos tiene para ofrecer a sus visitantes.

Si nos hemos adentrado en la zona, con destino hacia los pueblos más populares como Potes o Isla, lo más seguro es que hemos tomado la autopista que une las ciudades del norte de la región, la A-8. Si es así, podemos tomar la salida 294 que nos llevará al municipio de Cabezón de Sal, desde donde iremos por la ruta CA-180 hasta la comarca de Ucieda, una de las puertas de acceso al parque que deseamos admirar.

Si continuamos por la autopista sin tomar la salida 294, llegaremos hasta Mazcuerras, desde donde podemos seguir la dirección a Cabuérniga por la carretera CA-812 que nos al mismo pueblo antes y la entrada de Ucieda. Ambas rutas son válidas si seguirmos, como hemos dicho, la autopista principal A-8, por lo que la tendremos en cuenta si viajamos desde el norte, por la costa cantábrica.

Si hemos llegado en tren hasta la estación ferroviaria de Reinosa, debemos tomar la carretera CA-183 con destino a Espinilla, donde nos desviaremos por la CA-280 que va hacia Palombera, pasando por el mirador de La Cardosa; allí habrá otra puerta de acceso al parque. Por último, a través de la carretera N-611 que comunica Reinosa con Torrelavega, podemos seguir el curso del rio Besaya hasta las poblaciones de Villayuso y Los Llares, ambas en las inmediaciones de la reserva.

La protección de la reserva y sus diversas zonas

Decretado como parque nacional en el año de 1988, toda el área (de aproximadamente 24.500 hectáreas) está integrada en lo que se conoce como Reserva Nacional de Caza Saja, un territorio mucho mayor que, como Área de Protección del medio ambiente, se rige por las normativas de cuidado natural. Aun así, su trayecto se divide en distintos espacios, cada uno dedicado a cierta actividad, que en su mayoría abiertos al público y los visitantes.

  • Zona de Reserva: son lugares espectaculares que por su estado, fragilidad, singularidad o belleza, así como las especies que lo habitan, deben ser conservados. Ocupan  una  superficie  de  769    repartidas  en  dos  áreas conocidas como Cureñas-Canal  del  Infierno  y Monte quemado.
  • Zona forestal: formada por todas las áreas arboladas y aquellas desarboladas que permitan y aconsejen la recuperación del bosque clímax. La superficie de esta zona asciende a 11.475 ha.
  • Zona de pastizal: las zonas que, aunque podemos visitar, son dedicadas al pastoreo y la industria ganadera cantábrica, que ha sido siempre uno de los motores económicos de la región. Abarca una superficie de 11.663 ha.
  • Zona de uso recreativo: estos son los puntos donde, por sus características, relieve y terreno, al igual que el ecosistema que muestran, se dedican a las actividades que invitan a los visitantes a participar en los eventos de esparcimiento.
  • Zona privada de uso agropecuario: como en el caso de los pastizales, están también se dedican al pastoreo del ganado, pero son espacios privados de granjas y haciendas.
  • Conjunto Histórico-Artístico de Bárcena Mayor: el pequeño y único núcleo urbanístico que se encuentra en el interior del parte, donde trabajan los encargados y administradores en un casco ejemplo de arquitectura montañesa.

La vida silvestre del parque

Muchas veces visitamos un establecimiento de este tipo, que por muy natural que dice ser, la verdad es que solo nos ofrece la compañía de unas cuantas plantas y bastantes insectos, que son sin duda alguna los animales más numerosos. Esto es diferente cuando ce trata de la reserva de Saja-Besaya, pues como reserva protegida, aquí abundan algunas especies maravillosas, algunas con las que podemos interactuar para conocerlas mejor.

Lo que más destaca de esta área es el llamado Bosque Caducifolio, una atracción que consiste en la mayor conjunción de masas boscosas de la cordillera de Cantabria, con una cuarta parte cubierta en su totalidad por especies como el haya y tres tipos de roble, el común, el rebollo y el albar. Además de esto, se complementa con el cortejo de árboles y arbustos asociados, como los arces, fresnos, avellanos, madreselvas y castaños.

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Debemos tener en cuenta que tanto los animales como cualquier variedad de planta, sea árbol, arbusto o flor, pueden ser encontrados habitando en distintos puntos de la reserva, debido a los cambios climáticos producidos por los declives y las diferentes altitudes de sus montes, colinas, prados, escarpados y praderas, así como a las temperaturas que van bajando mientras que el terreno se hace más y más elevado.

Flora y reino vegetal

En los lugares próximos al núcleo urbano, donde el terreno es de prados y praderas de baja altitud, podemos encontrar gramíneas y leguminosas, junto a algunos saucos, espinos y zarzamoras, adaptados para funcionar como separación entre los prados. Por el contrario, en los puntos más altos de montaña, con un relieve de pastizal-matorral, nos encontramos con Brecinas y brezos, árgomas o escajos, a veces acompañados de helechos, piornos y escobas.

En cuanto a las antes mencionadas zonas de con formaciones de robles, junto a otras especies arbóreas que los acompañan, como los antes vistos, los acebos, perales y manzanos silvestres, también encontramos, en puntos de mediana altitud, algunos especímenes como las orquídeas, los diente de perro y las anémonas. A medida que vamos subiendo la montaña, veremos los acebos, los abedules, los brezos y los escajos.

Fauna y presencia animal

Entre los lagos de sus diferentes variantes en el ecosistema de montañas boscosas, podemos encontrar especies acuáticas, siendo la trucha común la dominante, conviviendo junto con los picardos. También podemos presenciar el hábitat de mamíferos como el ciervo, el corzo, el jabalí, zorros, nutrias, armiños y el rebeco, que conviven con lobos, gatos monteses y unos pocos osos pardos que, aunque sea difícil de creer, no se encuentran en situación de cautiverio.

Los vertebrados que más abundan y varían en esta localización son las aves, pues debido a las migraciones, se pueden relacionar más de 120 especies que habitan en el parque, con poco más de un centenar de nidificantes (que construyen sus nidos en el área). Destaca la presencia de Mártines pescadores,  águilas reales, pito negro, becadas, garzas reales, búhos y lechuzas, que conviven con los representativos halcones peregrinos y los buitres leopardo.

Actividades que podemos realizar aquí

Este no se trata solo de un rincón natural (aunque la palabra se queda chica, pues posee una extensión de miles de hectáreas), donde vamos a dar un paseo y admirar la vida en pleno hábitat y la variación de las especies, sino que podemos encontrar varios eventos, iniciativas y otras diligencias turísticas, que nos invitan a tomar diferentes rumbos, planear con antelación o simplemente querer regresar en otra ocasión.

Esto se debe a que, aun siendo una reserva natural, protegida por las organizaciones de cuidado del medio ambiente, también es un área regida por las pautas del C.I.T. o Centro de Iniciativas Turísticas, que incentiva a todos los habitantes de Cantabria, empresarios y demás locales, a colaborar poniendo su granito de arena en los servicios a los visitantes, con el fin de mantener viva la economía del turismo que tanto nos fascina de esta región.

Las diferentes áreas de esparcimiento

Aquí nos encontramos con una pequeña escala dentro de toda la extensión de la reserva, con seis puntos marcados que se utilizan, de manera específica, dadas sus características, para que los visitantes puedan realizar actividades en conjunto o en familia, pasar un buen rato, conocer a otras personas, formar parte de una visita guiada por los alrededores o simplemente participar de las actividades que tienen planeadas los administradores del medio turístico del lugar.

Estas áreas son bien conocidas por los pobladores y los trabajadores, que cuidan el parque y ofrecen los diferentes servicios a sus visitantes; son La casa del Monte en Ucieda, el Llano Castrillo en Bárcena Mayor, Cambillas en Saja y Cieza, junto con las de El Prauco y El Vaho en Los Llares. Cada una de ellas difiere de las otras en cuanto a lo que podemos encontrar, por lo que es posible ir al parque en más de una ocasión y sorprendernos con algo totalmente nuevo.

La idea de cada uno de estos puntos, que varían en altitud, humedad, presencia de flora, fauna e incluso en pedregales, extensiones rocosas, bosques y terrenos en general, es que el público pueda entrar en contacto de forma controlada con la vida silvestre, los habitantes favoritos de Saja-Besaya, observando desde diferentes ejemplares de árboles, flores y arbustos, hasta animales acuáticos, terrestres y voladores, todos en su hábitat natural.

La recreación de los menores de la familia

Una de las razones por la que los padres deciden traer a sus hijos a este lugar, es que usualmente son organizados algunos eventos recreativos para los menores, en los que pueden disfrutar, divertirse y aprender sobre la importancia de este ecosistema. Además, se trata de una zona que es visitada a menudo por campamentos vacacionales infantiles, a los que podemos enviar a nuestros niños sin temor alguno, pues las medidas de seguridad y cuidado siempre son prioridad.

Picnic y acampada

Como parte de las áreas de esparcimiento antes mencionadas, algunos espacios son acondicionados para los turistas, con el fin de que puedan disfrutar un tentempié o un almuerzo en conjunto, sentados en mesas y bancos de madera. De igual forma, hay puntos donde está permitido montar tiendas de campaña para pernoctar, lejos de las áreas de reserva donde habitan algunos de los animales protegidos de este recinto.

Visita al centro de interpretación del parque y sus espacios

En muchas ocasiones, vamos a un parque natural o una reserva y no sabemos lo que nos encontraremos, tenemos en cuenta que hay vida silvestre, terrenos vírgenes y variedades en el ecosistema, pero no somos capaces de aprender de una forma más compleja la importancia de todo este conjunto, ya que no nos encontramos entre un personal capacitado, que nos hable de los detalles del cuidado y la protección del lugar.

Sin embargo, dentro del parque, podemos encontrarnos con un edificio conocido como el Centro de interpretación del parque natural y sus espacios de reserva protegida; un nombre bastante largo que sin duda ofrece exactamente lo que dice, pues es un reservorio donde podemos encontrar no solo actividades de enseñanza, sino algunos eventos recreativos y demás diligencias culturales.

La idea de este centro radica en su misión, el crear consciencia en las personas que realmente deseen saber cómo es la vida en estos hábitat protegidos, al igual que sobre el trabajo que tienen los cuidadores y encargados del mantenimiento del recinto. Logran esto enfocando su visión en explicaciones guiadas, láminas con dibujos y detalles acerca de la vida silvestre, muestrarios de plantas y hojas, entre muchos otros tipos de materiales didácticos.

Observar desde el mirador La Cardosa

Se encuentra ubicado en la vía CA-280 con dirección al puerto de Palombera, a una altitud aproximada de mil metros y una distancia de más o menos 4 kilómetros de panorámica, que abarca una inmensa porción del parque dentro de lo que se puede ver. Conocido también como el Balcón La Cardosa, es un lugar perfecto para escuchar la barrea de los venados de principios de otoño, mientras contemplamos el monumento del corzo que nos escolta.

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Rutas y senderos más populares

Sin duda alguna, si vamos a un espacio de naturaleza casi completamente virgen, donde podemos recorrer cientos de kilómetros de caminos marcados, acompañados de la vida silvestre y las espectaculares vistas montañosas, no es de sorprendernos que muchos turistas vayan por el simple hecho de caminar trayectos de duración variada, con el fin de visitar las diferentes zonas, los puntos que varían de altitud y los ejemplares que en ellos habitan.

Por ello, la administración turística tiene marcados algunos caminos que conforman algunas rutas que podemos tomar, cada una caracterizada por lo que podemos encontrar en ella, su longitud, extensión, tiempo de senderismo e incluso la dificultad considerada. Siendo así, se debe tener en cuenta nuestra disposición para este deporte de senderos, tanto física como mentalmente, pues algunas de las vías pueden ser bastante desafiantes.

  • Monte Río de los Vados o Ruta de los Puentes: inicia en la Casa del Monte en la campa de Ucieda y culmina el recorrido en los restos del Poblado de Rozas, dando unos 10 km, aunque se puede continuar el sendero del Monte de las Palancas, alargando el itinerario propuesto en unas 3 horas más (18 km).
  • Sendero Adaptado Invidentes Río Bayones: Como su nombre lo indica, se trata de una ruta para los fanáticos del senderismo que han perdido la visión, de 2 km de longitud, que se pueden recorrer en unos 40 minutos, de baja dificultad y un desnivel de solo 50 metros.
  • Hayacorva: Esta ruta boscosa, que representa la favorita de muchos visitantes, se lleva a cabo a través de pistas forestales en el interior del parque, donde podemos admirar la flora y la fauna que habita en los 4 km que tiene el trayecto, entre senderos marcados y zonas de cuidado medioambiental.
  • Bárcena Mayor – Pozo de la Arbencia: Una senda que puede ser complicada de recorrer, por lo que algunos la describen como media aunque carece de dificultad técnica, pero representa una ruta de casi 21 km de ida y vuelta desde el estacionamiento de Bárcena Mayor hasta el citado Pozo muy popular entre los habitantes de la localidad.
  • Bárcena Mayor – Ozcaba: Esta se puede describir de la misma forma que la anterior, sin dificultad técnica pero bastante larga, abarcando un trayecto de 20 km de ida y vuelta desde el mismo punto hasta los pastizales de Ozcaba.
  • Sendero de Fuente Clara: Partiendo del mismo punto de Bárcena Mayor, una ruta mucho más corta y fácil, de tan solo 7,5 km de largo por praderas y pastizales de lo más hermosos, con un desnivel de apenas 150 metros pasando por la conocida Poza Negra, hasta llegar a Puerto de Fuentes.
  • Ruta Río Cambillas o Senda de Cos: Partiendo desde la aldea rural de Cos, se nos presenta un camino doble, con un lado adaptado para los ciclistas que gustan de recorrer trayectos de curvas y un desnivel de 505 metros hasta el Prado de la Casa.

Zonas de interés en los alrededores del parque

Si ya hemos visto mucho de lo que puede ofrecernos este hermoso ecosistema, pero aún nos queda tiempo de nuestras vacaciones, o hemos quedado con ganas de seguir viajando, conociendo la zona y visitando otros puntos populares de la tura turística que rodea a Saja-Besaya, no podemos perdernos la oportunidad de pasar por algunos de sus más icónicos establecimientos, puntos de interés y ambientes pensados para el entretenimiento.

Sin embargo, tampoco podemos olvidar esas áreas que, por su patrimonio, su belleza típica, su arte culinaria, cultura o cualquier característica fascinante, se han convertido por sí mismas en puntos de reunión social, lugares interesantes y cascos maravillosos. Por ello, finalizamos con una pequeña lista de todo lo que nos faltará por conocer si queremos dar por culminada nuestra experiencia en esta región cantábrica.

Bárcena Mayor

Aunque a simple vista parece solo un conjunto de casas, la ambientación que le da el encontrarse en el interior de un parque natural es simplemente maravillosa, además que los pocos habitantes conocen bien la zona y todos los detalles de la reserva, puesto que algunos de ellos trabajan en esta, por lo que siempre es interesante compartir con ello, aprender de su vida y compartir algunas de sus experiencias.

Balcón de la Cardosa

Aunque no queda precisamente cerca de nuestro punto de destino, sino a mitad de la vía que recorre la carretera secundaría de CA-280, desde el valle de Cabuérniga hasta el puerto de Palombera, lo cierto es que tenemos que visitarlo si tenemos algo de tiempo, pues es el mirador más famoso de esta regíon, ya que desde la altura que se gana, se puede observar una inmensa panorámica sin igual del Parque Natural Saja-Besaya, como un gran mapa en tres dimensiones.

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Pozo del Amo

Enmarcado dentro de algunas de las rutas más encantadoras de la zona, podemos encontrar este increíble salto de agua en la Reserva Natural que rodea el parque, acompañado de su entorno siempre verde y húmero que recuerda un terreno selvático más que del bosque. Se vuelve más impresionante de ver durante el deshielo de primavera, cuando la corriente del agua ruge al pasar por los montículos helados, así como en otoño, adornado por los tonos rojizos de las hojas al caer.

Molinucos del Diablo

Estos increíbles monumentos naturales, son unos conglomerados de formas acastilladas y tonos rojizos que se encuentran cerca de los altos puertos de Sejos, en Cabuérniga, en uno de los rincones más bonitos y agrestes de La Montaña, junto al rio Cureñas (o arroyo de la Canal del Diablo), sobresaliendo entre las hayas que los rodean. Un poco lejos de nuestro punto de origen en la reserva del Saja, pero sin duda alguna tan impresionantes, que representan una de las rutas senderistas más famosas de toda Cantabria.

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