ISLA (Cantabria)

Si buscamos tomar unas vacaciones en alguna zona costera tranquila y cálida, con una temperatura fresca que no agobie, que aun sin poseer los establecimientos más modernos ni las discotecas más famosas, puedes pensar en Cantabria como una localidad que, desde un punto de vista folklórico y cultural, se presenta de un modo paradisíaco para quienes buscan disfrutar, ya sea solos, en pareja o en familia, de una temporada relajante y divertida.

Aunque el nombre pueda llegar a confundir un poco, por asociarlo realmente a una región insular rodeada por mares u océano, lo cierto es que estamos hablando de un pueblo bastante pintoresco, con una historia maravillosa y rica en la cultura española en su totalidad. Aunque es bastante conocido por las playas que se encuentran tanto dentro de la población como en sus alrededores, lo cierto es que aquí podemos encontrar una gran variedad de opciones de entretenimiento.

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Desde gastronomía y hoteles con algunos lujos, a un precio bastante accesible, hasta actividades recreativas y un casco histórico lleno de vida, vamos a conocer e informarnos sobre todo lo que podemos encontrar dentro de esta localidad. La idea no es aburrirnos con toda la información, sino tomarla como el saber necesario para entender por qué visitar esta zona, dejándonos convencer de que sin duda sería una experiencia agradable e inolvidable.

Ubicación y cómo llegar a este destino

Esta bella localidad es un pequeño pueblo ubicado, junto a otros como Arnuero, Soano y Castillo Siete Villas, dentro de la comarca de Trasmiera, que pertenece al municipio de Arnuero, que recibe el mismo nombre del pueblo mencionado al principio, que es su capital y se encuentra a 2,4km de Isla. La comarca se sitúa dentro de la comunidad autóctona española conocida como Cantabria, un destino turístico bastante popular en su totalidad.

Para hacernos una idea de su locación más exacta, con el fin de poder conocerla y llegar a ella mediante las direcciones, se encuentra ubicada al norte de la comunidad autóctona, delimitando en esa dirección con el mar Cantábrico; el pueblo de Arnuero y el Monte Cincho al sur; la ría de Joyel y la localidad de Noja al este; la ría de Ajo y el pueblo de Ajo al oeste. De esta forma sabemos que, si estamos cerca de alguno de estos puntos de entrada, será fácil ubicarnos.

Como vemos, se trata de un espacio establecido, como dicen, en el norte del norte; siendo en realidad de una península, alojada entre el mar Cantábrico  y las rías de Castellano y Quejo, lo que fue una insular de llanura verde. Es gracias a su ubicación apropiada, que Isla goza de un contorno costero con paisajes maravillosos, que incluyen playas doradas, riscos y acantilados, además de calas recogidas y vistas de la naturaleza.

Podemos llegar hasta la zona de varias formas diferentes, de acuerdo a nuestro plan de viaje, por ejemplo, si nos vamos por la opción de un vuelo que nos deje cerca de este maravilloso pueblo costero, podemos tomar un avión hacia el aeropuerto de Santander desde cualquier parte de España. Del mismo modo, Se puede escoger viajar por tren, en la que llegaremos hasta la estación ferroviaria de Reinosa a menos de 42 kilómetros del municipio.

En cualquiera de los dos puntos es posible tomar el transporte público de las localidades, que cubren las rutas del norte de Santander, pasando por el municipio de Arnuero, desde donde, a través de la autopista A-8 accederemos fácil y cómodamente a la ubicación mediante las salidas 185 Beranga y 182 Gama. Lo mismo si decidimos viajar en automóvil o alquilar uno en Santander o en Reinosa.

Sobre la localidad y su cultura

Se trata de un pueblo que hace un gran contraste de tiempos, donde en algunas zonas parece que el pasado se encuentra completamente detenido, son que los años afecten la infraestructura rural y las edificaciones de época, como las calles empedradas, plazas y demás avenidas. Por otro lado, podemos encontrar puntos donde la modernidad sale a relucir, ofreciendo a los visitantes muchas opciones de acuerdo a su gusto u disposición.

Como pueblo costero, llama la atención de los turistas por su entorno natural, sus hermosos paisajes, que traen a nuestra mente no solo el contraste del que hablamos antes, sino el mismo entre naturaleza y civilización. Con playas de arena dorada y muy fina, centros turísticos avanzados y establecimientos donde la comodidad se une con el placer y la relajación, para dar como resultado una gran variedad de alternativas de ocio.

Aunque existe desde hace un par de siglos como comunidad, el hecho de que el turismo sea la principal vía económica de Isla ha causado una transformación sin igual, que ha llevado a la localidad desde ser un punto inminentemente ganadero a uno de los centros turísticos más conocidos de Cantabria, junto a otros como Potes, la Hermida y otras zonas de la comunidad autóctona española.

Uno de los puntos en los que más destaca, siendo el favorito de muchos visitantes, que describen esta experiencia como inigualable, se trata de la gastronomía típica de la localidad, especialmente en cuento a las hortalizas y la comida del mar, ya sean peces y mariscos. Aun así, no son solo animales acuáticos los que allí se encuentran, sino que se pueden apreciar diversas especies de aves en su hábitat natural, que representan un punto de interés para los amantes de la fauna.

En cuanto a su historia, se conoce que en la Edad Media formaba parte de la Junta de las Siete Villas, por lo que no se reconoció su autonomía como pueblo sino hasta el año 1822, cuando se constituyó como el ayuntamiento de Quejo. Un tiempo después, durante el 1835, fue reformado para fusionarse con el ayuntamiento de Castillo, lo que dio lugar al municipio de Arnuero, donde se encuentra actualmente la comuna de Isla.

Dada la gran cantidad de tiempo que lleva existiendo en autonomía, cuenta con un inmenso patrimonio histórico, artístico y cultural, que se convierte en parte de su atractivo turístico, con torres almenada de estilo militar, palacetes, iglesias parroquiales, Colegios y otros centros arquitectónicos de época, que causan esa ilusión de que estamos visitando parte del pasado sin dejar de lado en ningún momento el presente.

El turismo en Isla

La administración de esta localidad se encuentra dentro del patrocinio de la CIT o Centro de Iniciativas Turísticas, ideado con la misión de recoger y recopilar todo acerca de los puntos positivos, las zonas de entretenimiento, las ideas y espacios tanto públicos como privados, entre otras organizaciones comunales, con el fin de prever lo necesario para que se conozca la calidad de los servicios que ofrece a los visitantes.

Esta iniciativa agrupa a todos los empresarios locales comprometidos en dicha actividad económica, lo que garantiza que todos cumplan con los estándares apropiados, bajo la consciencia de que se debe proporcionar a los visitantes todos los recursos posibles, que se encuentren en manos de los pobladores, para que este disfrute de una estadía memorable, cómoda y atractiva, mientras se divierte junto a su familia.

Aun así, no se puede negar que aun tratándose de un espacio reducido de zona costera, con pocos habitantes (tan solo poco más de 500 de acuerdo al censo de 2008), se pueden encontrar aquí muchas actividades turísticas, emociones y paseos tranquilos, momentos relajantes y horas de ocio que jamás vamos a olvidar, ya sea si seguimos los planes que nos ofrecen los locales o visitamos los lugares que más llaman nuestra atención.

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¿Qué hacer durante una visita?

Así como no nos gusta aburrirnos en casa, tampoco esperamos pasar nuestras vacaciones sentados en el hotel, comiendo en los restaurantes y mirando por la ventana, sino que necesitamos ser parte del lugar, participar de sus actividades, visitar sus edificios, recorrer sus rutas y disfrutar de las diferentes vertientes de su gastronomía. Por ello, primero debemos conocer lo que tiene para ofrecernos esta maravillosa localidad cantábrica.

Algunos lugares de interés general

Por supuesto, ningún recorrido vacacional puede considerarse como increíble, si no conocemos un poco del patrimonio de la zona que visitamos, ya sea de carácter natural, artístico, arquitectónico o de cualquier clase. Aun así, debemos reconocer que no son demasiadas las opciones en cuanto a este apartado que podemos encontrar en la localidad, ya que se trata de un lugar dedicado a la pesca y recientemente al turismo como parte de sus ingresos económicos

Al ser una península situada entre las rías de Castellano, Quejo y el mar cantábrico, cuenta con un contorno costero de gran belleza paisajística con amplias playas de fina arena, pequeñas calas, impresionantes acantilados sobre el mar de Cantabria, verdes y amplios prados, así como montes y cerros rocosos. Además constituye un hábitat natural de gran importancia en el que albergan aves y otras especies de interés.

Cuenta asimismo con un patrimonio histórico-artístico bastante emblemático, destacando la iglesia parroquial de estilo barroco montañés, construida durante el siglo XVII, una de las mejores de la región tanto por su arquitectura como por su contenido en obras artísticas. En la arquitectura civil reseñar una torre almenada de carácter miliar, el Colegio de los Carmelitas y el palacio de los condes de Isla.

Gastronomía y establecimientos culinarios

Como se mencionó al principio, este pequeño rincón de Cantabria resalta por la oferta culinaria, con dos ingredientes estrellas, siendo el primero la Langosta pescada cerca de sus costas y los famosos pimientos de montaña. La comida típica de la zona se basa especialmente en otros mariscos como bogavantes, cigalas, centollos, nécoras; pescados entre los que se encuentran las lubinas, lenguados, salmonetes, jargos y bonito, además de almejas y percebes.

En cuanto a los establecimientos o puntos para disfrutar de estos platillos y otros más, que incluyen carnes rojas, pollo, legumbres, hortalizas y comida vegetariana la oferta es increíble, con opciones como el Asador restaurante La Chata, los Camping Playa La Arena y Punta Marina, el Hotel restaurante Olimpo, la Parrilla La Piscina, el Restaurante Bar La Arena, el Restaurante El Pescador y el Restaurante Isla Italy; además de otros de carácter más rural y local.

Hotelería y posadas destacadas

La mayor sorpresa que nos podemos llevar al visitar este lugar tan pintoresco, es el hecho de que las opciones para pernoctar son realmente amplias y variadas, por lo que no tendremos problema alguno en encontrar una de acuerdo a nuestra disposición y presupuesto, con posadas económicas como Hospedaje el Marinero, Posada rural Paraíso Iris y Hostal Gabino, hasta zonas de apartamentos de alquiler como Solamaza, Madera y Mar, Los Anades y Playa los Barcos y el Hotel apartamentos Alfar.

En cuanto a la hotelería, nos topamos con una lista increíble de lugares que ofrecen desde recepciones de cuatro estrellas, con bastantes lujos que disfrutar, hasta otras que, a pesar de su simpleza y precios, ofrecen muchos servicios y una idea adecuada del cuidado al cliente. Entre las opciones tenemos la Hostería San Emeterio y hoteles como Los Arces de Isla, Campomar, Estrella del Norte, Isabel, Isla Bella Spa, Las Rocas, Astuy, Villa, Olimpo y el Cándano.

Rutas de paseo y senderismo

Si algo tiene esta localidad de lo que puede hacer sentir orgullosos a sus habitantes, es un terreno rico es rutas y senderos, caminos rurales, vías naturales y muchos tipos de terrenos dentro de un mismo ecosistema, alimentados por la conjunción del relieve de las cordilleras montañosas con las costas. De aquí se deduce que la cantidad de vías para el senderismo son las más variadas y diferentes de toda la comunidad autónoma de Cantabria.

Hay algunas rutas bastante cortas y sencillas como la panorámica de Casa Rural Azaga-La Ojerada con sus casi 2,5 km de largo, la circular de isla de menos de 5 km, la de las playas, que parte desde la Casa Rural Azaga y tiene poco menos de 3 km de trayecto. Otras un poco más extensas son las de la Ría de Ajo, que parte desde la citada casa rural, la que va desde la Playa de la Arena hasta la comarca de Quejo o la del paseo circular por la hacienda de Ajo; todas de poco más de 5 km.

Para los deportistas más exigentes, que disfrutan de caminos un poco más largos, con terrenos algo accidentados, cargados de más curvas o con algunas subidas y bajadas que realmente ejerciten el cuerpo, existen opciones como la ruta Playa arena-alojamiento Vistamar de 8,3 km, la de Isla – Tobes de 10,3 km, la Senda costera de Ajo y su hermana la vía de los Acantilados Arnuero, ambas de poco más de 11 km o la más desafiante, los más de 19 km desde Isla hasta Galinazo.

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Para los fanáticos de la vida nocturna

En cuanto a este apartado, que debemos agregar dado lo propensos que somos como turistas al festejo y las celebraciones, debemos decir que Isla se encuentra en una etapa de turismo cultural y de relajación, por lo que no se encuentran pubs, discotecas ni establecimientos de este tipo. Sin embargo, no debemos pensar que todos duermen durante la noche, porque siempre hay alguna excepción.

Esto quiere decir que, aunque no hay actividades específicas para los momentos después de la puesta de sol, siempre vamos a encontrar algún que otro restaurante o bar abierto las 24 horas, por la comodidad de los visitantes, donde podremos disfrutar de una noche agradable de baile, música y algún que otro trago o bebida, algunas típicas de la localidad, que nos permitirán sumergirnos en los festejos populares de la región.

Las maravillosas playas junto a la costa

El litoral de Isla nos ofrece una panorámica única del mar Cantábrico y además, diversos espacios en los que disfrutar del sol y el baño. En total 6 playas que, si por algo se caracterizan, es por su disposición resguardada de los vientos, su arena fina y aguas cristalinas. Las playas de Isla gozan de excelentes condiciones y servicios, así como buenos accesos y aparcamientos. De hecho, se distinguen por su seguridad, lo que permite la práctica de todo tipo de deportes náuticos e incluso, pesca submarina.

Playa de la cava

Considerada una de las que poseen la ubicación más privilegiada de Isla, esta se encuentra el inicio de las bellas marismas de Joyel, donde podemos encontrar el molino de mareas tan particular y que tanto llama la atención. Con su vista panorámica de las costas de la península y el mar cantábrico, es una de las playas más tranquilas, por lo que no encontraremos tanta afluencia de personas, pero tampoco muchas actividades de turismo activo.

Playa el Cándano

La más pequeña de las seis playas pero no por eso la de menor valor, se trata de un espacio en forma de cala, rodeado de los acantilados y desfiladeros que convierten el paisaje en un pintoresco atractivo para los visitantes. Aquí podremos encontrar diferentes formas de entretenimiento, como deportes náuticos, clases de submarinismo y puntos recreativos ideales para los menores de la familia.

Playa de los Barcos

Está bañada por la ría de Quejo. Si por algo se caracteriza es porque su panorámica está completamente condicionada a las mareas. Dependiendo de si hay pleamar o bajamar, se descubrirá ante nosotros un paisaje completamente diferente. De hecho, en bajamar se puede pasar caminando hasta Noja, la localidad vecina. Este arenal recibe su denominación por los barcos pesqueros que habitualmente, arriban y descansan en sus inmediaciones.

Playa de El Sable

Es la más familiar ya que se encuentra en el centro del núcleo urbano de Quejo. Está protegida de los vientos y fuertes oleajes, por lo que los niños encuentran en este enclave el lugar ideal para aprender a nadar y la práctica de deportes sin riesgo. Esta playa dispone de servicio de información, de vigilancia y socorrismo, así como módulo curas. La playa de El Sable dispone de acceso para discapacitados, duchas y aseos. Además, para comodidad del visitante, en los meses de verano se pone a su disposición un aparcamiento con una amplia capacidad.

Playa de Arnadal

Esta playa se encuentra al pie de un impresionante paisaje como el que conforman los acantilados de la costa de Trasmiera. Paredes rocosas que, además, la protegen de los vientos y recrean un espacio de inigualable belleza. El Arnadal, también conocida como Los Franceses, es una playa semi-virgen, de arena fina y dorada. Tiene aspecto de cala y el acceso a la misma solo se puede realizar a pie.

Playa de la Arena

En plena desembocadura del río Campiazo nos encontramos con uno de los arenales más impresionantes y extensos de Isla. Se trata de la playa de la Arena, una enorme lengua de cerca de 1 km de longitud. Se encuentra al pie de un espectacular encinar que domina la parte más interior y más salvaje de esta playa. Junto a la playa hay un amplio aparcamiento de 200 plazas.

Entre otros servicios la playa de la Arena cuenta con accesos y aseos para discapacitados, vigilancia, socorristas y duchas. Asimismo, están a disposición de los usuarios un espacio de información y un módulo de curas y atención sanitaria. A continuación accedemos a una coqueta cala y después, a la zona más familiar de la playa.

Las actividades acuáticas

Como hemos visto, estar informados es importante antes de realizar un viaje, pues no encontraremos los mismos modos de entretenimiento en cada una de las playas del maravilloso litoral de la península, sino que cada una ofrece su propia versión, de acuerdo a las iniciativas del centro turístico de Isla, de lo que significa pasar un rato agradable en compañía de nuestros seres queridos, pareja o en soledad, conociendo gente nueva.

Aun así, según nuestros planes o nuestra disposición, podremos acceder a realizar deportes acuáticos, broncearnos con el cálido sol de verano (si viajamos durante esta época), bucear en playas de media o alta profundidad e incluso dar una vuelta en bote, cayac o moto de agua. Incluso hay zonas desde las que se puede saltar del acantilado, extremando las precauciones, para caer en las frescas y limpias aguas, si nos atrevemos a realizar tal hazaña junto a los locales, que disfrutan de enseñar a los turistas este popular salto.

Planes de un fin de semana para la familia

Aunque algunas personas acostumbran tomar unas vacaciones un poco más largas, eso ni significa que deban pasar todo el tiempo en un mismo lugar, sino que pueden ir variando entre varias zonas de una localidad. Por ejemplo, en caso de viajar hasta la Cantabria autóctona, es posible pasar unos días en Isla, luego ir hacia el pueblo de Potes y volver por la ruta hacia otro pueblo turístico como Soano o Cantillo Siete Villas.

De igual forma, nos podemos tomar solo un fin de semana para visitar tan solo esta hermosa península, antes de volver a la vida cotidiana del día lunes. Por esta razón, muchos de estos centros de encuentro ofrecen planes para realizar durante este corto período, por lo que Isla no es la excepción; así que si decidimos pasar un par de días aquí, no deberíamos dudarlo. Cabe destacar que, aunque se llaman “de fin de semana”, estos pueden realizarse en cualquier otro día.

Primer día

Si lo que buscamos es conocer lo mejor posible la zona que visitamos, sacando provecho a lo que nos ofrece en cuanto a recursos históricos y naturales, sin duda alguna debemos comenzar el día con una de las ofertas de senderismo que nos ofrece el plan. Podemos escoger cualquiera de las tres primeras que mencionamos en el apartado anterior de las Rutas y los paseos, que nos llevarán al contraste entre lo natural y lo cultural.

Seguido de esto, las opciones gastronómicas varían, en cuanto a lo que deseamos para almorzar, pero podemos elegir alguno de los establecimientos especializados en comida del mar, sin duda alguna la mejor de la región. Para continuar, podemos ir a cualquiera de las maravillosas playas del litoral o pasar un rato agradable en las Marismas de Joyel o el Ecoparque de Trasmiera, ambos con paisajes inolvidables, antes de pasar a alguna de las posadas u hoteles de la zona, de acuerdo a nuestra disposición.

Si quieres más información mira Potes

Segundo día

Lo mejor para comenzar el día siempre es un poco de ejercicio, pero para no volver a las rutas de paisajismo, se nos presenta la oportunidad de seguir una por medio del casco histórico de pueblo, pensada para transmitir la cultura y el folklore cantábrico. En la tarde, si no debemos viajar muy temprano, podemos ir a conocer alguno de los centros de recreación o los patrimonios de Isla, como Las Torres medievales, el Palacio de los condes o la Iglesia de San Julián y Santa Basilisa, según nuestras preferencias.

Aun así, debemos tener en cuenta que estos planes pueden ser un poco rutinarios, al menos para la administración de la Oficina de Asistencia al Turista de la localidad, que es la encargada de diseñarlos y ofrecerlos a los visitantes. Por ello, suelen ofertar otras opciones distintas, o variar las existentes con el fin de que, si vamos a Isla en otra ocasión, podamos recurrir de nuevo al planteamiento y encontrarnos con espacios o actividades completamente diferentes a las anteriores.

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