Bosque de Secuoyas

Hay personas a quienes simplemente les encanta la naturaleza, hasta el punto de ser capaces de viajar, sin importar la distancia, siempre que tengan la disposición y el tiempo para hacerlo, hasta lugares muy remotos, cruzando países y continentes, con el fin de presenciar algunas de las maravillas más impresionantes que nos ofrece la tierra. Sin embargo, no siempre hay que llegar tan lejos, pues podemos encontrar algunos monumentos espectaculares bastante cerca.

Tal es el caso del increíble bosque de secuoyas que podemos encontrar en Cantabria, la comunidad autónoma ubicada en el territorio español, que cada día nos encanta más y más, gracias a todas las atracciones y los atractivos turísticos que podemos encontrar en la región. Esta zona es un ejemplo claro de que no es necesario hoteles 5 estrellas, parques y eventos sumamente costosos o discotecas finas para encontrar un momento de gran placer.

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Algunas de las cosas más espectaculares, podemos encontrarlas en los detalles más sutiles, entre los cuales contamos con la mano del ser humano interviniendo, de manera positiva y caritativa, en los bienes que puede ofrecer el reino natural. Por esta razón, aunque nos encontraríamos con la recomendación de un viaje lejano hasta California, en Estados Unidos, para conocer un inmenso recinto de estos árboles, lo cierto es que el bosque del que hablamos no se queda atrás.

La historia del por qué podemos encontrar dichos ejemplares de flora en esta región es bastante peculiar, así como el cuidado que se le da para mantener el área limpia, agradable y apta para las visitas, sin importar la edad de los vacacionistas o incluso si sufren de algún tipo de impedimento físico. Aun así, todos estos detalles y más son los que venimos a mostrar en esta ocasión, para convencer al público en general de la maravilla que se pierden si visitan Cantabria y no se toman un momento para contemplar este espacio.

Ubicación del monumento natural

Quienes han viajado de manera regular, saben que lo más importante para poder visitar cualquier lugar, establecimiento o zona en específico, es conocer en detalle su ubicación, las vías de aproximación y los puntos por los que podemos ingresar, en este caso, a un bosque completamente natural, que solo tiene una que otra prueba de que, con ayuda y buena voluntad, se puede convertir cualquier espacio en una zona de encanto sin igual.

El nombre completo de este recinto es el Bosque de Secuoyas del Monte Cabezón, una forma de llamarlo bastante singular, que se debe a que se encuentra en la entrada boscosa, a la falta de la montaña, dentro de la pequeña comuna de Cabezón de Sal; concretamente a pocos minutos del centro de este pueblo, que por sí mismo ofrece una ventana al pasado, ya que se trata de un ambiente bastante rural y pintoresco.

Para ser más exactos, debemos ubicarnos, como hemos dicho al comienzo, dentro de la comunidad autónoma cantábrica, más exactamente en el pueblo de Saja-Nansa, donde podemos encontrar los dos ríos a los que debe su nombre la comunidad, que se extiende desde la comarca de Besaya hasta el límite con Asturias y las sierras de Cordel y Peña Labra, al occidente de Cantabria.

Concretamente, hablamos del centro del municipio de y capital municipal de la villa de Cabezón de Sal, no muy lejos de la costa norte de la comuna, por lo que se puede conocer el contraste entre las zonas costeras y boscosas, aunque desde el recinto en cuestión no se llega a admirar siquiera la entrada al mar. Este municipio es bastante conocido por con residentes de Cantabria, debido a la gastronomía típica que se puede degustar, especialmente en los platos de pescado y carne de venado.

¿Cómo llegar?

Si suponemos que viajamos en automóvil particular, ya sea solos, en pareja o en familia, debemos tomar la autopista A-8 que recorre la autovía del norte del territorio Cantábrico, fácilmente identificable por los letreros en las carreteras, ya que se trata de una de las turas principales, que pasa por los pueblos más conocidos de la comunidad, donde el turismo representa el principal factor de ingreso económico local.

Mientras viajamos por esta vía, tomamos la salida 294, igualmente señalizada, que nos lleva en dirección a la capital municipal de Cabezón de Sal, saliendo de la autopista principal A-8 y pasando por pequeñas comunidades como Puente Viesgo, Comillas y el ya nombrado Saja-Nansa. Aquí nos encontraremos con una rotonda que indica la carretera CA-135, que nos lleva directamente a la entrada del bosque de las secuoyas.

Debido a la popularidad de este atractivo natural, hay algunas rutas de transporte público que nos llevan hacia la zona, bajo el cargo de la administración municipal de Cabezón de Sal, pero los vehículos nos dejan en la rotonda antes mencionada, por lo que tendremos la opción de caminar por la acera de la carretera CA-135 para llegar a la entrada o tomar una pequeña vía alterna que mencionaremos a continuación.

Ingreso al bosque

Aunque la ruta de ingreso principal está marcada, en un comienzo, por un puente de madera junto a un estacionamiento libre, de calidad gratuita, existen dos modos de entrar al bosque de Secuoyas; vías distintas que podemos tomar de acuerdo a nuestro gusto. La primera, como ya la mencionamos, consta de la llegada en carretera directamente al punto marcado, donde podemos dejar el coche, ya que debemos viajar en automóvil particular para llegar, pues no hay transporte público.

Por otro lado, si viajamos en este último antes mencionado, o no podemos dejar el auto estacionado en la zona de ingreso por falta de plazas, podemos tomar la vía secundaria que sale desde la carretera, por la zona sur del bosque, donde encontraremos otro estacionamiento a unos 500 metros del recinto. Esta misma vía podemos escoger si queremos conocer un poco más de las vistas naturales que rodean el bosque.

Allí encontraremos una pasarela que nos lleva al otro lado de la carretera, donde tendremos que caminar un corto trecho hasta encontrar un sendero natural, marcado con indicativos, que nos brindan la guía hacia la entrada alterna al recinto de las Secuoyas. Las desventajas son que, además de quedar un poco más lejos e ingresar en el área boscosa de alrededor, no encontraremos un trayecto apto para personas discapacitadas, como entradas para sillas de ruedas.

Sin embargo, podemos asegurar que el camino no presenta gran dificultad, pues ha sido acondicionado por los habitantes de los pueblos adyacentes, de acuerdo con lo establecido por la administración del Centro de Iniciativas Turísticas o C.T.I, para que pueda ser transitado. Por ello, además de ser un paso bastante corto, de menos de 400 metros, no encontraremos accidentes en el terreno, subidas escarpadas o bajadas empinadas.

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Historia del recinto de Secuoyas de Cantabria

Seguramente todos los que conocen un poco sobre botánica, flora o sobre reservas naturales y las especies que habitan en cada zona, se preguntarán cómo es que existe un parque de estos ejemplares en la región cantábrica, pues los mismos sólo son comunes en el occidente de América del Norte (Estados Unidos) de donde son nativos, así como de algunas zonas de Europa y otro continentes, donde han sido introducidos de manera artificial.

Lo cierto es que esto mismo ocurrió en el municipio de Cabezón de Sal; hablamos de una historia que transcurrió en el año de 1940, durante el que la administración cantábrica, junto al gobierno español, tuvieron una idea para solventar el problema de la escasez de madera que estaba sufriendo el territorio ibérico en aquel tiempo, durante la conocida época del franquismo, que tantas anécdotas ha dejado.

En ese momento se realizó un experimento industrial, en el que se llevó a cabo la introducción y posterior plantación de 3 especies de árboles de tipo perenne que cumpliesen con dos requisitos necesarios, longevidad y velocidad de crecimiento. Además de las Secuoyas, se seleccionaron el Eucalipto y el Pino Radiata, los cuales fueron traídos desde la costa norte de Estados Unidos para ser ubicados en zonas específicas.

El Municipio de Cabezón de Sal fue escogido para plantar principalmente las secuoyas, junto a algunos pocos ejemplares de las otras dos especies, debido a que estas plantas se consideran uno de los seres vivos más altos del planeta tierra, creciendo aproximadamente 1.80 metros por año durante los primeros 10 años de su desarrollo. Para hacernos una idea, podemos encontrar esos ejemplares en California, con más de 100 metros de altura en algunos casos, con un máximo registrado de 115 metros.

Además de esto, pueden tener un diámetro de varios metros, por lo que harían falta tres o más personas sujetas unas a otras de las manos para rodearlos; esto, junto al hecho de que aportan una madera bastante fuerte y resistente, fueron las razones principales de su importación. Sin embargo, los planes cambiaron con el paso de los años y los árboles no fueron talados, por lo que ahora podemos disfrutar de un recinto con 848 ejemplares de este inmenso árbol.

Como fueron plantados de manera ordenada, siguiendo cierta organización para cubrir una porción de terreno estándar, sin que las raíces de un árbol interfiriesen con las del otro, al final se obtuvo un recinto de 2,5 hectáreas, con ejemplares que han crecido hasta los 36 metros y poseen un perímetro de 1.6 metros, estos están acompañados de 25 Pinos Radiata, más pequeños y que adornan la vista del bosque.

El legado de su protección como reserva natural

Con el paso del tiempo y debido a la tala indiscriminada de los ejemplares de secuoya alrededor del mundo, dado el valor que tiene su madera como materia prima, este árbol se encuentra actualmente en peligro de extinción, pues muchas administraciones y empresas lo plantaron solo con el fin de alimentar la industria maderera de los diferentes países. Esto deja solo unos pocos recintos que posean una cantidad abundante de los mismos.

Por ello, durante el año 2003, el Bosque de Secuoyas del Monte Cabezón fue declarado reserva natural protegida, dentro de su legado como Monumento Natural, con el fin de que las leyes establecidas de cuidado y protección de este tipo de reservas sean aplicadas en la región. Aun así, se trata de una zona de acceso libre, que se mantiene en buen estado gracias al esfuerzo de la comunidad del municipio, junto a la consciencia ambiental de los visitantes regulares.

La ruta que recorre este maravilloso espacio

Uno de los trabajos más reconocidos dentro de este recinto, además de los cuidados que se le dan para mantener su belleza natural, es la adaptación de algunos caminos principales y pequeños senderos alternos, que rodean por completo la reserva, con el fin de ofrecer a los turistas las mejores vistas, la compañía de la naturaleza y, por supuesto, los mejores ángulos para aquellos fanáticos de la fotografía y los selfies.

Por ello, aunque se puede recorrer toda la extensión del área libremente, ya que el terreno es bastante regular y el suelo no presenta accidentes rocosos o baches, algunos de los caminos, indicados al comienzo de la ruta, son más aptos para el paso de los niños, personas de la tercera edad y quienes sufren de alguna discapacidad, por ejemplo, quienes deben ingresar por medio de una silla de ruedas o llevar muleta.

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Existe una ruta principal, que posee la senda más ancha, marcada y cómoda, que rodea por completo el recinto, dejando algunos ejemplares en el centro y otros en la zona exterior, para que podamos experimentar el placer de estar rodeados de estos árboles. Este es el camino más común, aunque también se pueden ver las marcas de las otras sendas, las secundarias, que antes mencionamos; eso sí, no encontraremos un mapa dentro del bosque, por lo que no debemos apartar la vista del camino.

Todo el recinto, por respeto a la naturaleza, ha sido medianamente acondicionado, sin alterar sus alrededores, que son zonas boscosas donde se pueden encontrar árboles, flores y otras especies vegetales más comunes de la región. El contraste se puede admirar de forma notoria si visitamos el lugar durante el otoño, ya que podremos admirar el cambio del color de las hojas, que marca el límite del umbral de las famosas secuoyas cantábricas.

Esto se complementa enormemente por la presencia de las hojas caídas, que adornan todo el suelo a nuestro paso, con una alfombra natural bastante encantadora, mientras que en el recinto no encontraremos los mismos tonos. Esto se debe a que, como la secuoya es un árbol perenne, sus hojas se mantienen siempre verdes y no suelen desprenderse o alterarse con los cambios de las estaciones.

Visita guiada desde el pueblo de Cabezón de sal

Aunque no resulta realmente complicado llegar ni recorrer esta reserva, lo cierto es que muchas personas prefieren hacerlo acompañadas por un guía, una persona experimentada que conozca bien la zona, para así reducir al mínimo la posibilidad de perderse en la maraña boscosa que rodea el área de los ejemplares que planeamos visitar, con sus hermoso claros, fáciles de reconocer y de diferenciar con las secuoyas.

Por esta razón, la oficina de ayuda al visitante, en colaboración con el ayuntamiento y los habitantes de buena voluntad del municipio de Cabezón de Sal, ofrecen visitas guiadas que salen desde la infraestructura de la oficina en cuestión, con vehículos que nos llevan directamente a la entrada del recinto y una exposición maravillosa, en la que nos detallan la historia, la cultura naturista y los cuidados que son tan importantes para proteger el bosque.

El mejor momento para visitar esta zona del Monte Cabezón de sal

Aunque puede ser un poco ambigua la respuesta a esta cuestión, siempre existe la creencia de que hay un tiempo en el que los bosques pueden ser apreciados de forma más encantadora, pero lo cierto es que esto depende del punto de vista de cada persona. Por ejemplo, hay amantes de los tonos de otoño, con su fusión entre los colores verdosos de la hoja perenne y los rojizos o amarillentos de algunos ejemplares de la flora local.

Si gustamos más de ver una panorámica salpicada de tonos pastel, entonces los meses de primavera son los más favorecidos, aunque lo cierto es que al comienzo de esta temporada, las lluvias pueden impedir que sea óptima la ruta. Sin embargo, Cantabria es una zona de poca precipitación, por lo que los chaparrones, como solemos llamar a la lluvia más fuerte, no son en realidad tan comunes.

Aun así, si queremos disfrutar de un viaje un poco más largo, complementando la visita al bosque de secuoyas con otras rutas turísticas, ya sea por los alrededores, de las que hablaremos más adelante, o en zonas un poco más alejadas y tractivas, como el municipio de Potes, la capital de Santander o las costas del pueblo de Isla, lo mejor es realizar el recorrido durante la época de mayor afluencia turística, en verano.

Esto se debe a que, aunque podemos encontrar ofertas de entretenimiento todo el año, ya que se trata de un área muy visitada por los habitantes de Cantabria, la población de España o vacacionistas de otros países, es durante la temporada alta donde encontraremos una mayor cantidad de servicios de entretenimiento, actividades deportivas, de ocio y de placer, así como una gastronomía más cargada de sabores y de variedad.

El clima de este punto de Cantabria

Si conocemos un poco sobre las estaciones climáticas de España, sobre todo en las zonas de alta montaña y las faldas de los montes que las rodea, sabremos que cada temporada ofrece algunos cambios y alteraciones, ya sea en temperatura, humedad o incluso en la visibilidad del bosque. Por ello, quienes disfruten de un ambiente frío en compañía de la naturaleza, no deben dudar en visitar esta región durante el invierno, que no suele ser muy fuerte ni tener temperaturas inferiores a los 0° C.

En otoño, como hemos dicho, las secuoyas no cambian demasiado, aunque siempre podremos admirar el contraste de los tonos naturales, que no encontraremos en otras épocas del año. Del mismo modo, el espacio abierto y la baja humedad del verano convierten a esta estación en una de las favoritas de los visitantes. En cuanto a la primavera, los brotes de la flora hacen que sea mucho más vistoso y pintoresco el paisaje boscoso.

Los alrededores del bosque de Secuoyas

Ciertamente, Cantabria se ha vuelto cada año más popular, como uno de los destinos turísticos favoritos de muchos viajeros, que desean visitar atracciones naturales como este bosque, los parques naturales y las costas cantábricas, mientras que otros prefieren conocer el patrimonio cultural e histórico de rutas como la senda mitológica e infraestructuras como las iglesias y ermitas, la torre del infantado o el famoso teleférico de Fuente de Fe.

Sin embargo, todos estos puntos de atractivo y reunión quedan un poco retirados de los pueblos que rodean al recinto que hoy nos ocupa, por lo que debemos buscar otras opciones para complementar esta visita tan maravillosa. Aquí es donde podemos correr el riesgo de perder algo de nuestras ganas de viajar, porque lo cierto es que no hay mucho más que visitar en esta parte de la región comunal.

Por ejemplo, uno de los destinos favoritos de algunos visitantes tras culminar el recorrido, los lleva hacia el pueblo de Comillas, a pocos kilómetros de Cabezón de Sal, donde encontraremos algunas playas maravillosas, así como otros monumentos como el Panteón-Capilla, la fuente Los Tres Caños y el parque Guell y Martos, además de algunas actividades como el Karting y el Golf.

Hospedaje para pasar la noche

Las ofertas de hotelería o posadas no son muy variadas, pues se trata de un sector donde los visitantes no suelen quedarse hasta el día siguiente, pues el itinerario boscoso de las secuoyas solo dura, como mucho, una hora y media. Sin embargo, existen opciones muy cercanas, como el Hotel Valle Cabezón de sal y el Jardín de Carrejo, ambos en la localidad de la capital municipal, a muy pocos kilómetros del recinto natural.

Aun así, si no nos molesta viajar un poco más, hasta la comuna de Puente Viesgo, nos encontraremos con un establecimiento que muchos describen como increíble e inesperado. Se trata del Hotel-Balneario de puente Viesgo, con una arquitectura bastante pintoresca y un servicio de primera, que ofrece a sus clientes no solo un delicioso baño con agua de manantial caliente o tibia, sino otros pequeños lujos para pasar una noche inolvidable.

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Establecimientos culinarios de la zona

En cuanto a los restaurantes, el municipio de Cabezón de Sal cuenta con una variedad mucho mayor, con opciones que invitan a una gastronomía que une lo mejor de los ingredientes locales y los platillos típicos, con otros de carácter internacional. Aquí podremos disfrutar del contraste de las proteínas de carne de venado y pescado, ambos obtenidos en las cercanías del municipio, junto a bebidas y postres que solo encontraremos en esta zona cantábrica.

De acuerdo con las recomendaciones, los mejores establecimientos para saciar nuestro gusto culinario, además de la necesidad primaria de cualquier persona (el comer delicioso y a buen precio), pasan por lugares como los restaurantes El Sol, Ágora, El café, J&J Restaurante, la Taberna el Cardeo, La Retama, Bodega Riona, Hasta el Amanecer, La Portada Asador de Javier, Faramontanos, Casa Seguis, el Meson Tropesón y los postres del Rincón Dulcelena.

Bebidas y vida nocturna

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los fanáticos de no dormir de noche, que no pueden pasar por una región son probar algunos de los cocteles típicos de dicha zona y bailar al son de la música que está de moda. En la misma capital municipal destaca un local conocido como El Reino EcoBar, cuya popularidad se debe a su ambiente moderno, junto a algunas de las bebidas más famosas de Cantabria, como el popular vermut.

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